La polémica historia del primer suicidio en vivo: Le pedían más sangre en sus noticias

  • Domingo, 07 Febrero 2016 11:20
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“De acuerdo a la política del Canal 40 de brindarles lo último en sangre y entrañas a todo color, están a punto de ver otra primicia: un intento de suicidio”, estás fueron las últimas palabras que pronunció Christine Chubbuck antes de dejar boquiabiertos a los espectadores el 15 de julio de 1974. La presentadora del talkshow ‘Suncoast Digest’ de la WXLT-TV (Florida) se sacó un revolver del bolso y se disparó detrás de la oreja derecha en directo. Las imágenes del primer suicidio de una periodista en vivo conmocionaron al mundo entero y ahora Chubbuck ha vuelto a la actualidad gracias a dos películas sobre ella estrenadas en el festivalSundance.

 

La primera es ‘Christine’, una ficción dirigida por Antonio Campos y protagonizada por Rebecca Hall (famosa por su papel en ‘Vicky Cristina Barcelona’) y Michael C. Hall (Dexter). A partir de la información que hay de Chubbuck han intentado hacer un retrato sincero y convincente de una mujer que era muy ambiciosa, pero sufría problemas físicos y psíquicos. La cinta intenta mostrar qué pasaba por la cabeza de la presentadora para suicidarse de esa forma, pero siendo sutiles. La escena se muestra de forma desde la cabina de control del programa. No había necesidad de impresionar al espectador. “Hizo algo impensable, pero no glorificamos la tragedia de ningún modo. Sencillamente nunca debió morir”, relata Rebecca Hall.

 

La segunda grabación es un documental de Robert Greene que muestra otra visión diferente. ‘Katie plays Christine’ narra la dificultad de una actriz para interpretar los últimos pasos de Chubbuck con vida. La personalidad y los motivos que llevaron a la presentadora al suicidio pasan a un segundo plano para mostrar en detalle la problemática que supone ponerse en su piel para una actriz.

 

Los dos directores aseguran que ha sido pura casualidad que se hayan estrenado las dos cintas a la vez. Campos y Greene coinciden en la necesidad de seguir contando la historia de Christine para evitar otro posible caso. “Solo hay que leer un periódico o ver un noticiero para notar que lo que aparece es terrible. Ese concepto de publicar sensacionalismo empezó en la década de los 70. Y Christine fue una manifestación de ese problema en aquella época”, comentó Campos al Instituto Sundance.

 

Las posibles causas del suicidio

 

Christine Chubbuck ya había intentado matarse, sin éxito, en 1970 con una sobredosis de pastillas. Llevaba años sufriendo depresiones por diversas causas y eso podría explicar su tendencia suicida.

 

Según explicó la propia madre a medios locales en la época, a sus 29 años Christine seguía siendo una mujer virgen. Solo había tenido dos relaciones poco serías en la juventud, pero llevaba años enamorada de un compañero de cadena que mantenía una relación sentimental con su mejor amiga.

 

Además, semanas antes de dispararse con un revolver le extirparon el ovario derecho. El ginecólogo le informó que le quedaban solo dos años si quería tener un hijo, pasado ese tiempo le sería imposible. Demasiados golpes seguidos para una mujer tan frágil y que tenía un vínculo muy fuerte con los niños. Era voluntaria en un hospital infantil, donde hacía espectáculos con marionetas, y soñaba con ser madre.

 

Mantenía un fuerte vínculo familiar y su habitación era como si siguiera viviendo una adolescente. Su hermano y su madre lo eran todo para Christine. Ellos fueron los encargados de que no llegara a oídos de los directivos de la cadena el primer intento de suicidio para no perjudicarla.

 

La planificación de Christine

 

Chubbuck no llevó nada bien que la cadena diera un giro editorial hacia el sensacionalismo. Querer mostrar tanta “sangre y entrañas” iba en contra de lo que ella creía que era periodismo, pero aún así acató las órdenes en su programa. Un día llegó la gota que colmó el vaso cuando quitaron una de sus historias del programa para dar paso a un asesinato.

 

En junio de 1974 informó al director de su programa que quería hacer un reportaje sobre el suicidio. Tras recibir el “Ok” pertinente, Christine visitó el departamento local del sheriff para conversar sobre los métodos más efectivos. El oficial entrevistado le explicó que usar un revólver del calibre 38 con balas perforadas en la punta era la mejor opción, pero había que apuntar a la parte trasera de la cabeza y no en la sien.

 

“Me voy a pegar un tiro en directo”

 

Unos días más tarde, la presentadora le comentó a Rob Smith, editor del programa, que había comprado un arma y que había pensado en suicidarse en directo. Smith, según relató a ‘The Washington Post’, se tomó aquello a broma y le regañó por decir eso. Pero Christine no bromeaba.

 

La mañana del 15 de julio de 1974 Christine llegó al trabajo como cualquier otro día, pero en aquella ocasión quería escribir su propio guión a mano. No era lo más normal en la época, aunque se lo permitieron confiando en su profesionalidad.

 

Durante el programa Chubbuck informó sobre tres noticias de ámbito nacional y después sobre un tiroteo producido el día anterior en un restaurante. Pidió que a esa última locución le acompañara un vídeo, pero por problemas técnicos no entró la cinta. A continuación tragó saliva, se apartó el pelo de la cara y empezó a sonreír para leer sus últimas palabras.

 

“De acuerdo a la política del Canal 40 de brindarles lo último en sangre y entrañas a todo color, están a punto de ver otra primicia: un intento de suicidio”, mientras lo leía de su meticuloso guión sacó de su bolso el revolver con la mano derecha temblorosa, se lo colocó detrás de la oreja y disparó. Nadie se esperaba aquella escena. Acababan de presenciar el primer suicidio televisado de una periodista.

 

La cadena cortó de inmediato la emisión y los compañeros acudieron al momento hacia ella esperando que se tratara de una macabra broma. No era el caso, estaba tendida en el suelo sobre un charco de su propia sangre. Aunque aún seguía con vida. Murió en el Hospital Sarasta Memorial catorce horas más tarde.

 

El video del suicidio

 

Tras lo ocurrido, la policía exigió a la cadena todas las copias del suicidio para que no fueran divulgadas. En 1974 aún no se comercializaba el sistema de vídeo casero VHS por lo que grabar esas imágenes desde cualquier hogar se antojaba difícil.

 

Una vez finalizada la investigación, las autoridades entregaron las copias a la familia Chubbuck. Aunque en un primer momento se afirmó que se habían destruido todas las copias, en el año 2016 el hermano menor de Christine habló en ‘People’ de la existencia de una cinta. La madre quiso guardarse las imágenes y escondió una copia, pero tras la muerte de esta en 1994 nadie sabe el paradero. Aunque después de tantos años la película debe estar muy deteriorada y sería imposible reproducirla.

 

(lavanguardia.com)

 

 

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