La reunión entre Fidel Castro y Barack Obama: ¿Realidad o fantasía?
lunes, 21 de marzo 2016

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En la última década, y desde su retirada del poder en el año 2006, no han sido pocos los líderes latinoamericanos, ni los mandatarios internacionales de casi cualquier tinte político, los que se han reunido en La Habana con el héroe barbudo de Sierra Maestra y expresidente de Cuba, Fidel Castro Ruz.

 

Actualmente, y desde este domingo 20 de marzo, el primer mandatario de los Estados Unidos, Barack Obama, se encuentra cumpliendo una agenda histórica de tres días en la mayor de las Antillas. La visita se enmarca en el deshielo que iniciaron los gobiernos de Washington y La Habana a partir del mes de diciembre de 2014.

 

¿Será posible que, en su agenda, Barack Obama tenga prevista una entrevista con Fidel Castro? ¿Será que un encuentro entre el jefe de Estado norteamericano y el líder y gurú revolucionario podrá concretarse?

 

Cabe destacar que, tras el triunfo de la revolución cubana en 1959, el país del norte ha implementado una serie de políticas intervencionistas y de bloqueo económico contra esta nación caribeña. Desde 1928, año en que el presidente Calvin Coolidge visitó la isla, ningún mandatario estadounidense había puesto un pie en territorio cubano.

 

Obama, según declaraciones previas emitidas desde la Casa Blanca, ha dejado claro que no tiene previsto reunirse con el mayor de los Castro. "Ni nosotros, ni los cubanos, hemos procurado tal encuentro. Él se reunirá con Raúl Castro, por ser el presidente de Cuba", dijo en este sentido el vocero Ben Rhodes.

 

Por su parte, Fidel Castro, en enero de 2015, y luego de los primeros acercamientos entre Cuba y Estados Unidos, precisó lo siguiente: "Ni confío en la política de Estados Unidos, ni he intercambiado una palabra con ellos. Pero eso no significa que yo rechace una solución pacífica a los conflictos".

 

¿Se concretará o no se concretará la reunión? Todo parece indicar que no será de esta manera. De concretarse, los más ingenuos podrían interpretarlo como un gesto simbólico de "buena voluntad" de parte de EE.UU. como bien representaría el reconocimiento de la Revolución Cubana. De no concretarse, sin ánimos de sonar pesimistas, quedará en evidencia por dónde es que cojea la cosa.

 

(LaIguana.TV)

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