Crisis humanitaria: las cifras siniestras de "La Guerra Invisible" en Yemen (+larissa costas)
martes, 14 de febrero 2017
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Cinco días después de estrenar su mandato, durante una reunión con su secretario de Defensa, James Mattis, y su consejero de seguridad nacional, Michael Flynn, el nuevo presidente de los Estados Unidos, el magnate Donald Trump, ordenó su primera misión militar.

 

No se tiene una cifra exacta de las víctimas del ataque.  Según la agencia Reuters, médicos de la zona rural de Yakla, en la misma provincia, dijeron que fallecieron 30 personas, entre ellas 10 mujeres y niños. La agencia AFP aseguró que el número de fallecidos era 57, entre ellos 16 civiles: 8 niños, 8 mujeres.

 

La Oficina de periodismo de investigación, difundió un informe que amplía el número de víctimas civiles a 25. Incluyen la identidad de 9 menores entre 3 meses y 12 años. Se arrebató la vida de 8 mujeres, entre ellas, una embarazada.

 

El informe recoge el nombre de 26 víctimas letales a las que se les vincula con Al Qaeda.

 

Una de las niñas asesinadas era Nawar al Awlaki, de 8 años. Sufrió una herida letal en el cuello. La niña pasó dos horas desangrándose. Era hija de Anwar al Awlaki, un clérigo musulmán acusado de pertenecer a Al Qaeda y de origen estadounidense que fue asesinado en un ataque con drones ordenado por Barack Obama en el 2011, luego de refrendar una ley que permite al Presidente de Estados Unidos cometer ejecuciones extrajudiciales contra estadounidenses. Dos semanas después, Obama lanzó un segundo ataque, en el que asesinaron al hijo de 16 años.

 

Aunque EEUU no le ha declarado la guerra a Yemen, esta ofensiva se adiciona a las más de 162 ejecutadas por el país norteamericano desde el año 2002, con el saldo total de 815 víctimas fatales, entre ellas, 134 civiles.

 

Discriminando únicamente a los ataques efectuados por la administración del Premio Nobel de la Paz, Mr. Barack Obama, estaríamos hablando de 128 operaciones con aviones no tripulados, aviones y misiles de cruceros que dejaron un total de 714 personas fallecidas, de las cuales 133 eran civiles.

 

John McCain, senador de Estados Unidos, criticó la operación de Trump en los siguientes términos: “Cuando pierdes un avión de 75 millones de dólares, y lo que es más importante, cuando se pierde una vida estadounidense y otros resultan heridos, no creo que puedas llamarlo un éxito”.

 

Trump contestó, como es habitual, soltando el siguiente trino:

 

“El senador McCain no debería hablar del éxito o del fracaso de una misión ante los medios, eso solo envalentona al enemigo”

 

“Él ha estado perdiendo desde hace tanto tiempo que ya no sabe cómo ganar, solo miren el caos en el que ha acabado nuestro país, sumido en conflictos por todo el mundo”

 

El secretario de prensa de la Casa Blanca, Sean Spicer, respondió a las críticas calificando a la operación militar como “un éxito rotundo”.

 

Bitácora de una guerra intervenida

 

Mientras Spicer declaraba, la ONU lanzaba el Plan de respuesta Humanitaria para Yemen, con el que solicitaron ayuda por 2 mil 100 millones de dólares para atender a 12 millones de personas.

 

Según la Organización, unos 18.8 millones de personas, que equivalen a dos tercios de la población total de Yemen, necesitan ayuda humanitaria. De estas, 10.3 millones están en una situación considerada grave y necesitan con urgencia alimentos, agua potable, asistencia médica, saneamiento y protección. Se calcula que la malnutrición está afectando a 3.3 millones de personas, entre ellas 2.1 millones de niños y niñas.

 

La pobreza es una guerra de vieja data en ese país. Es considerado el país más pobre del mundo árabe. Desde hace más de un año resiste a una guerra cruel en la que se cometen toda clase de crímenes y gravísimas violaciones de derechos humanos sin cobertura mediática ni solidaridad internacional: una guerra invisible.

 

Tratemos de hacer un recorrido por los hechos. A mediados del 2014 se iniciaron en el país una serie de manifestaciones encabezadas por los hutíes, a los que se le suele describir como una minoría chiita, pero lo cierto es que también incluyen a sectores sunitas. Los huties lograron la dimisión del primer ministro del país.

 

Las manifestaciones y enfrentamientos se mantuvieron hasta el 20 de enero del 2015, cuando las fuerzas de Ansar Allah (ansarolá) capturaron el palacio de gobierno.

 

La toma les permitió lograr que el presidente Abd-Rabbu Mansour Hadi concediera demandas de cambios constitucionales y un Acuerdo de poder compartido. Aunque el presidente dimitió, el parlamento se habría negado a aceptar la renuncia.

 

Huyó a Aden, al sur de Yemen. Allí deshizo su renuncia. Trató de reestablecer el gobierno, pero el único resultado fue la frustración. Los huties también consiguieron el apoyo de un sector no despreciable de personas que habían sido aliadas de la administración anterior.

 

No son pocas las voces que describen al movimiento encabezado por los huties como una Revolución democrática con interés de convertir a Yemen en una sociedad más justa. También es descrito como un proceso de liberación nacional (recordemos que Yemen estuvo hasta hace pocas décadas dividido en dos, y una de las Repúblicas era marxista leninista). Otros, los medios, prefieren el análisis llano para achinchorrarse en la excusa religiosa y hacer incomprensible “otro conflicto más en Oriente”.

 

Según palabras de la antropóloga Martha Mundy, “Ansar Allah es un movimiento político-religioso que, a diferencia del Emirato Islámico y de al-Qaeda, sí coopera con partidos políticos laicos, como el partido socialista yemenita, y a menudo participa en negociaciones políticas”. De hecho, la propia ONU le ha considerado un grupo de negociación frente al conflicto.

 

¿Cómo empezó la intervención de Arabia Saudita? El expresidente yemení acudió a Riad, donde recibió el apoyo de sus vecinos. La guerra civil por el poder fue intervenida.

 

En contra de la tradición, Estados Unidos no apoyó el golpe de Estado, sino al presidente derrocado. Barack Obama se comprometió a cooperar con Riad en la ofensiva militar contra Yemen, ofreciendo apoyo logístico y de inteligencia.

 

Citamos a Alex Plasa:

 

“De hecho se sabe que el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, aprobó la operación, de la cual fue informado previo a su inicio formal; además es probablemente el garante detrás de la coalición multinacional que hoy ilegalmente bombardea el occidente de Yemen.”

 

So pretexto de defender la “legitimidad” la Liga Árabe anunció la creación conjunta de una fuerza militar para atacar a ese país y el 25 de marzo del 2015 comenzó Operación Tormenta Definitiva, ejecutada por la coalición de Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Bahréin, Catar, Egipto, Jordania y Marruecos y liderada por Arabia Saudita. Otros países como Reino Unido, Israel, Francia y España han sido favorables para el emprendimiento bélico de la monarquía saudí. ¿Dónde queda la aprobación del Consejo de Seguridad de la ONU? Parece que la legalidad no trasciende a tanto.

 

A los pocos días, la coalición inició un bloqueo aéreo y naval sobre Yemen. En el mes de Agosto del 2015, los huties acordaron con la ONU un documento en el que se comprometían a retirarse de las zonas conquistadas, la otra parte debía levantar el bloqueo para el ingreso de la ayuda humanitaria.

 

Citamos a Nazanín Armanian:

 

“El bloqueo naval impuesto por la Coalición a los barcos con destino a Yemen ha impedido la llegada de alimentos y medicamentos, condenando a 21 millones de personas a una lenta agonía, que recuerda el criminal bloqueo ejercido por EEUU y la ONU a Irak entre 1991 y 2003, que acabó con la vida de alrededor de 2 millones de iraquíes. Según la Organización Mundial de la Salud, el 82% de la población necesita ayuda humanitaria. Miles de bebés y niños agonizan desnutridos. El dengue y la malaria se han unido a la sequía para que juntos arranquen la vida de aquellos que sobreviven de la matanza de la Coalición. 20 de las 22 provincias del país están al borde de una severa hambruna.” El bloqueo también ha encerrado a la población dentro de Yemen.

 

Los ataques de la coalición han sido masivos y -a la vez- estratégicos. En 2015, cada 10 minutos una bomba era descargada sobre Yemen. Los aeropuertos, carreteras e infraestructuras portuarias fueron atacados para afectar el transporte de combustible. De inmediato se agravó uno de los principales problemas del país con menor índice de consumo de agua per cápita: las bombas de agua se alimentan de electricidad o diesel para extraer líquido vital de profundos pozos. La gente sentía pánico de salir a buscar asistencia sanitaria y, los hospitales no podían recibir a los heridos por falta de agua y electricidad.

 

Armas prohibidas

 

La coalición ha empleado armas explosivas letales de uso prohibido por el derecho internacional como las municiones de racimo que al ser lanzadas liberan decenas –hasta cientos- de mini bombas que a menudo quedan sin explotar y pueden causar heridas después del ataque. Organizaciones internacionales han detectado el uso de armas de este tipo con modelos fabricados por Brasil, Reino Unido y EEUU.

 

Según reveló un experto militar norteamericano, Arabia Saudí empleó contra Yemen la llamada The Mother of All Bombs, MOAB, considerada el arma NO nuclear más poderosa del mundo de fabricación estadounidense.

 

En mayo del 2015, el portal web Veteranstoday, difundió las imágenes de un video de un bombardeo en Yemen, junto con los análisis del exinspector de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA), Jeff Smith, y Gordon Duff, un veterano de combate de la Marina estadounidense.

 


Entre las conclusiones se planteaba:

 

“Según el tamaño, el color, el efecto de un rayo y la duración de la bola de fuego que se suspenden en el aire y la gran nube de hongo, la bomba parece ser una pequeña bomba de neutrones. Y las imágenes tomadas por las cámaras muestran que la foto tiene destellos de píxeles blancos, y eso es señal de una bomba de neutrones”.

 

Semejante maquinaria bélica tiene proveedores de primera calidad para la comisión de genocidios. Arabia Saudita es la cliente privilegiada de Estados Unidos y Reino Unido.

 

Los contratos de ventas de armas de Reino Unido a la monarquía saudí trascienden los 6 mil millones de libras lo que equivale a unos 7 mil 600 millones de dólares. Arabia Saudita tiene hoy más aviones británicos que las fuerzas armadas británicas. La cooperación no es exclusivamente comercial, según reveló el diario Independent: , la Fuerza aérea saudita estaría siendo entrenada por los británicos.

 

La Ley de exportación británica de armas, establece que es ilegal vender armamento o munición a un Estado que está en “claro riesgo” de cometer violaciones graves del derecho internacional humanitario, pero además el gobierno británico terminó involucrado en una guerra sin autorización del parlamento. Tales convenios fueron iniciados por David Cameron, y heredados complacientemente por la Primera Ministra Theresa May. Aunque ella no se ha mostrado contraria a debatir sobre las violaciones de DDHH cometidas por el Reino saudí, ha manifestado públicamente que gracias a esa coalición “los británicos caminan más seguros por las calles”.

 

¿Será eso cierto? Es conocido que durante muchos años, Al Qaeda ha mantenido una base de operaciones en Yemen. Hoy, en ese país, los que combaten a Al Qaeda son precisamente aquellos a los que quiere derrotar Riad. De hecho, Al Qaeda ofrece 20 Kilogramos de oro por la cabeza de los líderes que tomaron la capital de Yemen.

 

La cooperación de Estados Unidos no ha sido menor. Durante la administración de Barack Obama, Estados Unidos batió record en exportación de armamento con la venta de 265 mil 471 millones de dólares en armas. Desde enero de 2009, Washington y Riad han suscrito 42 acuerdos de suministro de equipamiento bélico. Estados Unidos, al igual que Reino Unido, proporciona apoyo técnico y el entrenamiento a soldados saudíes. Según un informe del Centro para la Política Internacional, en el año 2016, los acuerdos de venta de armas estadounidenses a Arabia Saudita durante la Administración del presidente Barack Obama  alcanzaron un total de 115 mil millones de dólares, una cifra récord en los últimos 71 años.

 

Existen probabilidades de que la nueva administración estadounidense se mantenga en la misma línea. Durante la audiencia de confirmación en el cargo de Secretario de Estado ante la Cámara Alta, Rex Tillerson evadió responder sobre la continuidad de venta de armas racimo a Arabia Saudita, aunque apostó por “aumentar la cooperación.”

 

Por otra parte, a Estados Unidos le ha resultado muy conveniente los señalamientos del gobierno derrocado que acusan a Irán del golpe de Estado en Yemen.

 

No se trata únicamente de los contratos militares, que por sí solos, son un incentivo jugoso para el imperialismo anglosajón. También es petróleo: En un cable filtrado por Wikileaks, el embajador de EEUU, Stephen Seche, dejaba entrever que algunas provincias en Yemen “tienen un alto potencial de yacimientos de gas”. Otros informes no tan difundidos de Arabia Saudita hablan de “prometedores” yacimientos de petróleo no certificados en la región.

 

La lágrima no derramada

 

Existan o no las promesas en crudo, la situación geopolítica de Yemen es clave: frente a sus costas se puede ver pasar la gran mayoría del crudo proveniente de los países del Golfo en camino hacia el Canal de Suez, hacia el Mar Mediterráneo por el estrecho de Mandeb.

 

Firmas, acuerdos, petróleo. El mundo ha dejado de ver a través las pupilas de los yemeníes. No existe un lugar seguro en Yemen, ni siquiera la “tregua”: un armisticio logrado por 48 horas, fue violado por Arabia en 114 oportunidades. Cualquier escenario y cualquier ocasión pueden terminar en tragedia: un mercado, una funeraria, un campo de refugiados o una boda. Cualquiera puede atacar, en cualquier momento. Una ciudad puede ser bombardeada 50 veces en 24 horas.

 

Abdullah al-Ibbi sobrevivió a un ataque aéreo en su casa. Perdió a 27 familiares en un segundo. El 80% de los bombardeos ejecutados por la coalición han sido sobre blancos civiles. 60% de las víctimas civiles son asesinadas por la coalición. La oficina de asuntos humanitarios de las Naciones Unidas estima que al menos 10.000 personas han muerto como resultado de la agresión militar saudí contra Yemen: más de 1400 eran niños.

 

Cazabombarderos saudíes han destruido 988 escuelas, 25 mezquitas y unos 40 monumentos históricos en Yemen. 130 instalaciones médicas han recibido ataques, incluidas las de Médicos Sin Fronteras.

 

Hoy, cada gota de petróleo del mundo, lleva adentro la lágrima que la humanidad le debe a Yemen.

 

 

Por: Larissa Costas

(larissacostas.wordpress.com)

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