Argentina contenía la respiración desde hace días. Un país en estado de tensión absoluta que sólo desapareció cuando el sevillista Gonzalo Montiel convirtió el cuarto y definitivo penalti de la tanda de una final histórica contra Francia, resuelta desde los once metros tras el loco 3-3 de los 90 minutos y la prórroga.
Cientos de miles de personas se habían concentrado en las calles de Buenos Aires y del resto del país para ver una final que comenzó a las 12 de la mañana hora local, y terminó pasadas las tres de la tarde. La capital argentina estalló en un grito desde todas las plazas y desde todas las casas, acompañando a los más de 50.000 compatriotas que animaban en Qatar en las gradas del Estadio Lusail.
La fiesta se trasladó al Obelisco de la Avenida 9 de julio, el lugar clásico de celebración en Argentina, con un clima propicio para una tarde-noche larga, con la entrada del verano a las puertas el próximo 21 de diciembre.
(elindependiente.com)
#MundialRTVE18D | ¡No cabe nadie más en Buenos Aires!
— RTVE (@rtve) December 18, 2022
Las calles se llenan de aficionados que celebran el tercer Mundial de la albicelestehttps://t.co/TJ9tGYnoeE pic.twitter.com/4Ruf0HYWMV